Una carta de Leo
Ayudar en Tanzania
Quién soy y qué quiero hacer
Mi nombre es Leonel Vas Pérez, tengo 15 años y, para vosotros, probablemente soy sólo un niño. Y sí, es verdad: todavía lo soy.
Pero también soy un niño que ha tenido, y que sigue teniendo, muchísima suerte.
El 20 de junio, yo y otros 17 compañeros tuvimos la oportunidad de viajar a Tanzania, concretamente a Arusha, una ciudad situada cerca del Kilimanjaro. Fuimos allí de la mano de AIPC Pandora, con una misión muy concreta: ayudar durante 18 días en una escuela y centro de acogida llamado Rockland Pre and Primary English Medium School, donde aproximadamente la mitad de los menores no tienen familia.
Durante esos 18 días hicimos muchísimas cosas.
Movimos palos, ruedas, troncos, sillas, bancos y todo tipo de objetos para vaciar y limpiar completamente una gran habitación que se convertiría en la nueva cocina del centro. Dimos clases a niños desde el grado 0, antes de primaria, hasta los grados 1-7. Cocinamos, tocamos música, bailamos, construimos, colocamos publicidad para la escuela y viajamos para conocer mejor la cultura y la forma de vida de las personas que vivían allí.
Pero, aunque fuimos con la intención de ayudar, durante esos días ocurrió algo que no esperaba: ellos también nos ayudaron a nosotros.
Nos enseñaron una realidad que muchos de nosotros nunca habíamos visto.
Al principio me sentí muy afortunado por estar allí. Pero, cuanto más tiempo pasaba, más difícil me resultaba ignorar las diferencias que tenía delante.
No hablo simplemente de que las calles fueran diferentes, de que los edificios fueran distintos o de que los colores de las cosas no fueran los mismos que aquí.
Hablo de algo mucho más profundo.
Hablo de oportunidades.
Vi pobreza. Vi dificultades. Vi niños con sueños enormes, pero que tenían que recorrer un camino muchísimo más difícil para intentar conseguirlos.
Y eso me hizo pensar mucho.
Me pregunté algo que todavía sigo pensando:
¿Por qué haber nacido en un lugar determinado debería decidir las oportunidades que tienes en la vida?
¿Por qué yo he tenido la suerte de nacer donde he nacido, tener acceso a una educación, poder viajar, poder estudiar lo que quiera y tener tantas posibilidades, mientras que otros niños, que tienen exactamente los mismos sueños, capacidades y ganas que yo, tienen que luchar muchísimo más simplemente porque nacieron en otro lugar?
Más de una vez me enfadé.
Me enfadé porque no me parecía justo.
Si mi vida es una cara de la moneda, lo que vi allí fue la otra.
Y después de volver a casa, entendí que no quería quedarme simplemente con la sensación de haber tenido suerte.
Quiero utilizar esa suerte.
Quiero convertir las oportunidades que yo he recibido en oportunidades para otras personas.
Por eso estoy haciendo esto.
Todo el dinero que consigamos recaudar tendrá dos destinos.
El primero será Rockland Pre and Primary English Medium School, para ayudar directamente a que la escuela pueda seguir mejorando sus instalaciones y ofreciendo mejores oportunidades a los niños y niñas que estudian allí.
El segundo será todavía más importante para muchos de ellos: pagar la educación secundaria de niños y niñas de Rockland School que no se lo pueden permitir.
Porque durante nuestro viaje entendí que ayudar no significa solamente dar algo hoy.
Significa intentar conseguir que mañana tengan más opciones.
Yo no puedo cambiar Tanzania.
No puedo solucionar la pobreza.
No puedo conseguir que todos los niños tengan las mismas oportunidades de un día para otro.
Pero sí puedo hacer algo.
Puedo utilizar la suerte que me ha tocado para intentar que otra persona tenga un poco más de suerte que ayer.
Y eso es lo que quiero hacer.
— Leo
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